A los amantes de la música y el sonido, no se les puede pedir que escuchen sus discos con los auriculares puestos. Al menos, no siempre. Para disfrutar de la música y percibir todos sus matices, resulta indispensable contar con unos buenos altavoces. Esos que tengan potencia y permitan escuchar todos los acordes, las voces, los instrumentos y hasta el vibrato del cantante. Aunque cabe decir que la mayoría de amantes de la música que utilizan altavoces potentes, no suelen escuchar música clásica o relajante. Más bien escuchan los temazos del momento, con mucho ruido y pocas nueces.
Sin embargo, la pasión por la música y el cine, alcanza su máxima expresión cuando el sonido es excelente. Los altavoces de alta fidelidad, son esenciales a la hora de disfrutar de una experiencia auditiva insuperable, permitiendo al usuario que se sumerja en un mundo de emociones y matices sonoros. Con tantas opciones disponibles en el mercado, no resulta una tarea fácil elegir el altavoz adecuado. Por lo que hemos elaborado una guía que, proporcionando los conocimientos básicos, permite hace la selección más adecuad de los altavoces perfectos, para convertir un espacio normal, en un santuario del sonido.
Lo primero de todo, antes de lanzarse a la aventura de adquirir unos altavoces, hay que identificar las necesidades personales de cada uno. Gustos, preferencias, espacio… Considerar si se van a utilizar en exclusiva para música o cine, o tal vez, para ambas. El tamaño y la disposición de la estancia, influyen de gran manera en el tipo de altavoces más adecuado. Teniendo en cuenta todos estos factores, el presupuesto y las numerosas opciones posibles, lo siguiente que tenemos que hacer, sobre todo los que no tienen mucha idea, es conocer los diferentes tipos de altavoces que se puede encontrar en el mercado. Vamos a ello.
Tipos de altavoces y sus características
En función de las características de los altavoces, encontramos diversas opciones, de estantería o monitores, de suelo, pie, columnas o altavoces activos, como hemos podido comprobar en Onda Manía Electrónica y Telecomunicaciones, expertos en radioaficionado y altavoces, entre otros artículos. Los citados tipos de altavoces, son utilizados sobre todo para equipos de alta fidelidad o HiFi, cuando se trata de sistemas de cine, es necesario incluir un altavoz central, satélites normal o dipolos y uno o dos subwofeer.
Los altavoces tipo monitor, conocidos también como de soporte o estantería, se colocan sobre pies o muebles. Son los más adecuados si no se dispone de demasiado espacio, por lo que suelen ser de pequeño tamaño, aunque los de alta gama suelen ser más grandes. Pueden ser altavoces pasivos, activos o inalámbricos.
En cuanto a los altavoces de suelo o de columna, son de mayor tamaño y se colocan directamente sobre el suelo, en su propia base o puntas de desacople. En las configuraciones de home cinema, se utilizan como frontales.
Los antiguamente llamados altavoces autoamplificados y, ahora altavoces activos, son aquellos que no necesitan amplificador aparte para que suene, puesto que lo llevan incorporado. Se trata de una de las soluciones más prácticas, ya que son fáciles de colocar y permiten disponer de un equipo con calidad de alta fidelidad, en un tamaño más compacto y menor coste. Simplifica mucho la instalación, más limpia y sin necesidad de muchos cables. Aparte de amplificador, puede incorporar conectividad wifi o bluetooth, por lo que se denominan inalámbricos. En este caso, la conectividad de la red y digital, suele conllevar una pérdida de calidad, siendo los adecuados para los que buscan la portabilidad (no necesitan cables) y versatilidad, más que la fidelidad musical.
Otro tipo de altavoces son los centrales, utilizados en las configuraciones de cine en casa, para reproducir las voces de las películas. Se colocan en el centro del punto de escucha, es decir, la mitad de la pantalla.
Por último, los subwoofers, encargados de transmitir los efectos como explosiones, estampidas y, en cuestiones musicales, los graves.
A la hora de evaluar estos altavoces, hay que tener en cuenta algunas especificaciones técnicas, como la sensibilidad. A mayor sensibilidad, menor potencia necesaria para obtener el volumen adecuado. Buscar altavoces con alta sensibilidad si el amplificado es de potencia moderada.
La potencia es otro de los aspectos a tener en cuenta. Asegurarse de que la potencia nominal de los altavoces es compatible con la de salida del amplificador o receptor. Además, la respuesta de frecuencia, para obtener un sonido más completo, hay que decantarse por los altavoces que tengan un amplio rango de frecuencia.
Indudablemente, para elegir los altavoces adecuados, hay que tener en cuenta donde se van a instalar. El tamaño de la sala es una de las primeras cuestiones a considerar. Los altavoces se diseñan para cubrir un cubicaje concreto, por lo que se debe evitar poner unos pequeños monitores en un salón de setenta metros o unas columnas en un estudio de quince. En una sala grande y abierta, unos altavoces pequeños proporcionarán un sonido débil sin que la música llene la sala. Si la sale es de mayor tamaño, unas columnas proporcionan un sonido lleno y una experiencia inmersiva.
El material de las paredes y el suelo, es igual de importante. Las superficies duras, son enemigas del sonido, no importa lo bueno que sea el sonido que salga de un altavoz. Si hay superficies lisas en las que se refleje el sonido, lo que se escucha es muy diferente. Si la sala tiene reverberación o eco, habrá que tomar medidas para rebajarla: añadir muebles, cortinas, plantas… cualquier cosa que rompa esa superficie lisa.
Los altavoces que se colocan en muebles, deben evitar réflex o woofer que generen muchos graves, puesto que retumbara el mueble y provocará resonancias perniciosas para el sonido.
Colocar los altavoces en esquinas puede ser un problema, como producir excesivo refuerzo de los graves, generación de ondas estacionarias… Así que especial atención a la ubicación, el tamaño de la sala y el tipo de paredes.
Aspectos técnicos de un altavoz
Para los entendidos estos aspectos son sencillos de comprender, pero para el común mortal que se inicia en estas lides, hace falta un poco de información. Por lo que vamos a hablar sobre las características técnicas de los altavoces con un poco más de detalle.
Empezaremos por la impedancia. Este valor se mide en Ohmios y determina la resistencia al paso de la corriente eléctrica a través del altavoz. Esto quiere decir que, a menor impedancia, más fácilmente pasa la corriente eléctrica y la potencia generada por el amplificador en watios, es mayor. Es decir, un altavoz de cuarenta hm sonará más que uno de ochenta. Sin embargo, el amplificador debe ser de mayor calidad para proporcionar el doble de watios sin que se produzca distorsión. Por lo que resulta de gran importancia este factor a la hora de obtener una buena sinergia entre la impedancia y el amplificador.
La sensibilidad es otra de las características técnicas a considerar, se mide en decibelios e indica la intensidad máxima del sonido que generará una presión acústica en el oído, o lo que es lo mismo, el volumen máximo que puede alcanzar el altavoz.
El rango de frecuencia, hace referencia al espectro musical que puede reproducir un altavoz. El oído humano es capaz de escuchar solo ondas de sonido dentro de una frecuencia que oscile entre los dieciocho o veinte Hz y los veinte mil. Los sonidos graves se sitúan en la franja que va desde los diez hasta los doscientos cincuenta y seis; los sonidos medios entre los doscientos cincuenta y seis y los dos mil; los agudos entre los dos mil y los veinte mil. Cuando un altavoz puede acercarse a las frecuencias mínima y máxima, se trata de un altavoz de rango completo. Es decir, puede reproducir todo el espectro musical audible.
Otro aspecto técnico es la potencia de salida que determina la potencia máxima (RMS) que puede soportar el altavoz antes de llegar a distorsionar el sonido o se deteriore.
Así mismo, disponen de un número de vías gracias al uso de filtros. Por lo que un altavoz, puede repartir las ondas de sonido de las frecuencias graves, medias y agudas, a distintos tipos de drivers preparados para utilizarse en cada rango de frecuencia. Si un altavoz utiliza un driver específico para los tres rangos, se trata de un altavoz de tres vías, si usa dos para tres rangos, será de dos.
Podemos hablar también de recinto cerrado o réflex, cuando el altavoz tiene sus drivers dentro de un recinto acústico hermético, para mantener el aire dentro, pasando a ser parte de la suspensión del woofer. En un altavoz bass réflex, el recinto cuenta con un puerto que permite que el aire fluya entre el interior y el exterior de la caja que lo conforma. El puerto es un tubo, con unas dimensiones muy calculadas, lo que permite obtener la respuesta deseada de los graves. Este tipo de diseño permite a los altavoces, una mayor eficiencia en bajas frecuencias.
Poco más podemos añadir, aunque el tema da para mucho. Pero para empezar y adentrarse en el mundo del sonido y los altavoces, pudiendo elegir el más adecuado en cada caso, es suficiente por el momento.


