Pinchando en despedidas de soltero/a

Pinchando en despedidas de soltero/a

28 - 11 - 2017

Uno de los eventos que más me gusta organizar son las despedidas de soltero/a. La verdad es que es imposible cansarse de participar en ellos porque todas esas fiestas son diferentes y ninguna es igual a la anterior. A veces son más jóvenes que otras y nunca sabes por donde te van a salir. Cuando pincho en este tipo de evento me lo suelo pasar muy bien, y lejos de lo que muchos puedan pensar, los hombres son muy respetuosos conmigo, a veces mucho más que las mujeres. Ahora bien, lo mejor es formar parte de la organización desde el principio hasta el final, porque así es como de verdad controlas un poco todo lo que va a pasar.

Hace poco organicé un evento para una despedida conjunta. Últimamente se lleva mucho hacer esto y los invitados suelen pasarlo en grande, tanto o más que los homenajeados. La fiesta la suelen organizar en conjunto el mejor amigo, o amiga, de cada miembro de la pareja y casi siempre se forman dos equipos para “jugar” a lo largo de la noche y ver quien gana. Las chicas contra los chicos, los amigos de uno contra los amigos del otro, etc.

La última despedida en la que participé la organizó Hot Despedidas y fue una auténtica pasada. Lógicamente yo me encargue de la música durante toda la noche y como ya sabía que eran más bien seguidores del pachangueo se puede decir que estuve pinchando casi todo el rato las típicas canciones que no dejan de sonar en Cadena 100, pero fue muy divertido.

Por lo que pude averiguar se habían pasado todo el día de juerga por ahí, habían hecho paintball, y habían comido en un wok con una sala reservada solo para ellos. Por la tarde tuvieron descanso para ir a casa y cambiarse y luego se reunieron para cenar en un bar de tapas del centro. Tras eso, me tocaba a mí dar mi toque especial.

Alquilaron un local que estaba bastante bien para lo que yo estoy acostumbrada en estos eventos y El Molí Pan y Café dispuso una gran mesa con catering de bollería dulce y salada. Me pareció una gran idea por parte de los organizadores porque ya se sabe que por la noche, a ciertas horas, entra mucha hambre. Y así, entre risa y risa, y baile y baile, estuvieron casi toda la noche de fiesta. Sobre las 5 de la mañana yo acababa mi jornada pero lo había pasado tan bien que les regalé una hora más de trabajo. No es algo que suela hacer la verdad pero estaba tan animada que pensé que podía hacerles el favor.

Sobre las 6 apagué el equipo y empecé a recoger con todo el equipo mientras ellos se despedían y empezaban a irse algo que me extrañó porque cuando se alquila un local de estas características tienes que dejarlo tal y como lo encontraste o te quitarán la fianza y, como es normal, estaba todo lleno de vasos, migas por el suelo, etc. Cuál fue mi sorpresa cuando vi aparecer a esta empresa de limpieza en Bilbao, un servicio más que habían contratado previamente y que me pareció muy adecuado teniendo en cuenta cómo acaba siempre la gente tras este tipo de fiestas.

El caso es que la noche salió redonda, al menos en lo que a mí concierne, y es un trabajo que siempre me gusta a hacer porque suele ser en petit comité, no en una discoteca con cientos de personas, suelo pasármelo muy bien y la mayor parte de las veces dejan propina porque suelen hacer un fondo común para pagar a partes iguales y lo que sobra se lo suelen dejar a los trabajadores que les han prestado sus servicios, que en este caso era yo. Así que no voy a decir que sean las mejores fiestas del mundo, porque hay de todo lógicamente, pero la verdad es que suele gustarme mucho pinchar en las despedidas y os lo recomiendo totalmente.