De viaje a la meca del sonido Seattle

De viaje a la meca del sonido Seattle

25 - 05 - 2017

Desde siempre tenía el sueño de ir a Seattle. He sido desde siempre un fanático del grunge, también llamado Sonido Seattle. Nunca es tarde y al casarme, conté con el beneplácito de mi ahora mujer para hacer un viaje Madrid- Seattle con escala en Nueva York.

El llegar allí y visitar los locales donde tantas bandas que adoro como Pearl Jam, Nirvana, Soundgarden o Alice in Chains dieron aquellos recitales memorables fue lo mejor. Uno se imagina los sueños y tiene miedo de que al llegar la realidad sea decepcionante, pero no lo fue.

Un estilo que marcó la década de los noventa y a la generación X

Quizás hubiera sido mejor conocer Seattle a mediados de los 90, pero en aquellos años era imposible por tema económico, así que me ha tocado conocerla algo tarde, pero como suelen decir más vale tarde que nunca, por lo que contento estoy.

Mi trabajo me permite contar con unas vacaciones largas, así que tuvimos 3 semanas para conocer el noroeste americano, Seattle, Portland y Vancouver en Canadá. Una de esas semanas fue para conocer Nueva York, ciudad que podrías estar toda la vida y no la conocerías de lo grande que es.

Una de las cosas que más respeto me daba era viajar en avión. Mi manera de combatir ese miedo fue leerme dos libros interesantísimos de edicionesaljibe.com sobre técnicas y adaptación curricular para alumnos de primaria. Aunque pueda sonar algo complejo, es bastante útil para mi trabajo como educador y al interesarme tanto el vuelo se me pasó más rápido.

Mi amor por la música es tal que intento explicar en las clases que doy de sociales, algunas cosas con música, obviamente con más pop, pero siempre intentando inculcar a los pequeños el amor por la música que creo básico para que luego vayan evolucionando a los sonidos que a ellos les gusten.

La música es cultura y ofrece unas posibilidades enormes. En mi caso el rock fue el que despertó en mi las ganas y la curiosidad sobre otros estilos. Ahora escucho jazz y soul también, pero eso sí, en mí siempre hay espacio para escuchar a mis grupos de rock favoritos e incluso nuevas influencias, aunque de esto escasea más.

Puede soñar a historias de abuelo cebolleta, pero yo que intento sumergirme en los nuevos gustos de la gente joven, echo en falta nuevos estilos. En los 80 y 90 constantemente había generaciones musicales nuevas. Actualmente parece que falta de eso y no parece que haya un recambio a la vista.

Cuando estuvimos en Seattle no tuvimos suerte en cuanto a conciertos de gente famosa, pero sí que vimos a bandas actuales y aunque hay grupos muy buenos, falta esa actitud necesaria que quizás ahora no existe en tal grado.

Hemos pasado una crisis grave, especialmente en nuestro país y de este tipo de crisis, suele salir talento musical, pero en esta ocasión parece que los brotes han sido menores, en el caso español, podríamos decir que la música indie ahora mismo es la que ha sucedido al reinado del hip hop de hace unos años, pero no termina de romper nada medianamente interesante.

Por mi parte intento “educar” a mis niños en la conveniencia de escuchar música e intentar ir de forma progresiva interesándose por la cultura, la lectura, etc. Esta quizás sea la mejor forma para que la sociedad en el futuro sea mejor.

En mi viaje a Estados Unidos, eso sí, mis compras fueron en su mayor parte incunables musicales de la época y merchandising variado de mis grupos. Mi mujer optó por ropa y una edición de coleccionista de Twin Peaks que no la hay en España. Cada uno con sus aficiones.

El caso es que desde aquí os animo a que si tenéis algún suelo y estéis en disposición de cumplirlo lo intentéis. No importa el tiempo que os lleve, lo importante es que al final, cuando lo consigues la sensación que te queda en el cuerpo es gratificante, como de un deber cumplido.

Para mí ha sido como un sueño y aunque no sé si volveré algún día, desde luego que tengo la sensación de haber hecho algo más que un viaje, una sensación de haber cumplido un anhelo que por fin hice realidad.